Mostrando entradas con la etiqueta la decima clave. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la decima clave. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de abril de 2010

III Feria del libro del Ayuntamiento de Moralzarzal y firma de libros


Mañana, tras la entrega de premios del Certamen Manuel Alonso de narrativa breve, que será a las 13:00,y del que soy jurado, estaré firmando ejemplares de mi obra "En un rincón del alma" a las 13:30 en la III Feria de Morarzarzal (Madrid), que este año se encuadra bajo el lema “Una sola cultura” en el Centro Cultural ... (Avenida de Salvador Sánchez Frascuelo, 26, Moralzarzal) Madrid. Me encantará compartir sonrisas con vosotros; sonrisas y libros. Muchos libros.

sábado, 20 de febrero de 2010

Adelanto de "En un rincón del alma"

Capítulo 28

En aquellos días fuimos felices. Parecía que el destino, que siempre había jugado con ventaja, se detenía a nuestros pies, reverenciando nuestro derecho a elegir. Así fue durante meses, casi un año. Cuando el silencio se hacía un hueco en nuestras conversaciones, el miedo a que sucediera algo que rompiese aquel equilibrio, nos sorprendía más de una noche frente al licor de bellota mirándonos fijamente a los ojos.
 Ninguna hablamos de aquella extraña sensación de inseguridad que asalta a todo ser humano cuando las cosas parecen ir demasiado bien. No hablamos sobre ello porque, incluso el hecho de comentarlo en voz alta, nos asustaba. Las tres éramos conscientes de que algo iba a suceder. Un suceso terrible que dejaría nuestras vidas marcadas para siempre. Sobre todo lo sabía ella, Sheela.

En un rincón del alma 
 Antonia J Corrales

Fragmentos de la novela

EN UN RINCÓN DEL ALMA


«Caminábamos por el mismo sendero, pero perseguíamos un destino diferente. Yo, viajaba sola.»  

«Remedios y yo volvimos a nuestras charlas en el porche, al licor de bellota y la música de Silvio y Milanés. Ella, a compartir conmigo las tramas de las novelas rosas que leía con vehemencia, y yo a intentar que también leyese algo diferente de vez en cuanto.» 

«Él no respondió. Se bajó del automóvil dando un portazo seco. Nos miró desafiante, escupió sobre la acera y con expresión viciada, desde lejos, dijo: -Ella no os dejará hacerlo. Me quiere–apostilló riendo a carcajadas.»
" ...a su paso , poco a poco, las aceras fueron tiñéndose de rojo. Sobre ellas, cientos de paraguas se abrían uno tras otro"

"En un rincón del alma" Antonia J Corrales